There go the people. I must follow them for I am their leader
Alexandre Ledru-Rollin
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Esta entrevista de la Contra de La Vanguardia, del pasado mes de noviembre, me ha llegado recientemente.  He querido compartirla con vosotros porque el coraje, energía y pasión de alguien como Rafa, es un ejemplo a imitar!!

Rafa Botello, corredor paralímpico de maratón en silla de ruedas.


Víctor M. Amela – La Contra de La Vanguardia

Cuál es su lesión? Cuerpo inmovilizado desde la primera abdominal abajo.

¿Hace mucho?

Tenía 23 años, me pegué un trompazo en bicicleta.

¿Cómo era su vida antes del accidente?

Había terminado la EGB y trabajaba como albañil en la obra, igual que mi padre.

¿Cómo fue el accidente?

Descendía por la pendiente del santuario de Bellmunt, en Sant Pere de Torelló. Tomé mal una curva y me salí.

¿Tan fuerte fue el golpe?

Caí sobre la espalda. Llevaba mochila, cantimplora… Caí sobre algo que me rompió la columna. No perdí el conocimiento. Yo mismo llamé por móvil a la ambulancia.

¿Ya no volvió a caminar?

No. Enseguida supe que era grave y exigí al médico que no me engañase.

¿Lo encajó usted bien?

Entendí que fue el destino. Aquella tarde mi bicicleta estaba rota y había llamado a a tres amigos para que me dejasen la suya. También rotas. El cuarto, mi primo Carlos, me dejó su bici. ¡Aún se culpa! Yo le digo: “No, olvídalo, era mi destino”.

¿No se hundió?

El primer año fue duro, pero empecé a correr en silla de ruedas, por divertirme…

¿Y qué tal?

Me gustó. Cada vez más. Y en el 2007 batí el récord de España de maratón en silla: 1 hora, 22 minutos, 18 segundos. ¡Sigo imbatido!

¿Va más rápido que un corredor con dos piernas?

¡Claro! En el maratón de Barcelona nos piden que vayamos despacito para evitar cortar más tiempo la ciudad. ¡Qué ridículo!

¿Por qué?

¡Que corran más los demás! ¿Y qué tiene de malo cortar un día la ciudad por esto?

¿Se entrena usted mucho?

Cuatro horas diarias, entre pesas, handbike (bicicleta de pedales manuales) y silla. Corro unos 300 kilómetros por semana.

Va en serio.

Lo que no es serio es el fútbol. Ni lo sigo: ¡los futbolistas son unos vagos!

¿Por qué?

Corren doce kilómetros en 90 minutos. ¡Pobrecitos! El fútbol es el único deporte profesional que no es de élite. ¡Hay futbolistas con barriga! Mire Ballesteros, del Levante.

Es usted un poco duro, ¿no?

Y fuman. Y beben. Y… más cosas. ¿Es eso un deportista de élite? ¡Anda ya! ¿Dónde se ha visto que un deportista se presente borracho a un entrenamiento? ¡En el fútbol!

Se enfada…

Yo corro mañana y tarde, corro 9.000 kilómetros al año con mi silla y me cuesta encontrar patrocinador, y cualquier futbolista de pacotilla gana un millón de euros al año. O medio, un dineral… ¡por no hacer nada!

¿Nunca sale de fiesta, usted?

Muy poco. Mi diversión es competir por todo el mundo. ¡Mis padres nunca saben dónde ando! Tras el accidente, su panorama era cuidar de un inválido toda su vida. ¡Ahora no me ven el pelo en casa! Antes del accidente no había salido de España, y ahora no paro de viajar.

¿En qué países ha competido?

Nueva Zelanda, Japón, Corea, Emiratos Árabes, Líbano, Sudáfrica, Colombia, y en Nueva York, Boston, Chicago…

¿Y en Juegos Paralímpicos?

Corrí en Pekín y en Londres. En los últimos 500 metros, ya en el estadio… ¡me caí! Mis padres me vieron… Lloré toda esa noche…

¿Qué pasó?

Un japonés chocó conmigo y perdí el equilibrio. Me he dado muchos mamporros: “Caerse está permitido, levantarse es obligatorio”, es mi lema. Me levanté y llegué el 11.o: lástima porque iba a quedar entre 4.o y 5.o.

Lo lamento.

Lo peor es que perdí el derecho a una beca económica. Eso ha sido muy duro.

¿Piensa a veces en sus piernas?

No. Me he olvidado de que caminaba. No las añoro. Mi vida es mejor que antes: con piernas, hoy pasaría frío en una obra.

Visto así…

¡No necesito dos piernas para ser feliz! Uno amodorrado en el sofá, gordo, deprimido, sin novia y con dos piernas, ¿es más feliz?

Lo tiene usted claro.

Entrenaba en Bétera y un minusválido me miraba, y un día hablé con él: “En mi pueblo los minusválidos no hacen deporte”, me dijo. “Discapacitado no es que no tiene piernas”, le dije: “¡Discapacitado es el que, pudiendo hacer algo, no hace nada!”

¿Qué otras actividades se le ocurren?

Esquí náutico en silla, hockey sobre hielo, rugby, baloncesto, voleibol, halterofilia, ping­pong… ¡Hay un tipo que hace la doble mortal en la silla de ruedas, así que…!

¿Qué ve en la mirada del otro cuando le ven la silla de ruedas?

Le cuento una: regresaba yo del maratón de Chicago, tras doce horas de vuelo, y en el aeropuerto de Barcelona descendí por una escalera. Abajo, un segurata con barrigón me riñó: “Por aquí no pueden bajar los impedidos, hay ascensor”. Le miré y le solté: “Primero: ¡ya he bajado! Y segundo: ¡Impedido lo serás tú, gordo de mierda!” Y se fue.

lainformacion.com

lunes, 05/11/12 – 10:34

  • Aprendieron a leer solos con las aplicaciones y ‘hackearon’ el dispositivo en pocas semanas.
  • El experimento forma parte del programa “One Laptop Per Child” de Nicholas Negroponte.

En el mundo hay unos 100 millones de niños en edad escolar que no pueden ir al colegio ni acceder una educación básica. La idea del programa “One Laptop per Child” (Un portátil por niño), creado por Laboratorio Multimedia del Instituto Tecnológico de Massachusetts, es fabricar un portátil de bajo coste (100 dólares) que facilite el acceso a la educación de estos niños.  El último experimento de la iniciativa ha sido distribuir tabletas entre los niños de dos remotas aldeas de Etiopía y observar qué sucede.

Los dispositivos tenían una serie de aplicaciones cargadas previamente con un objetivo: comprobar si niños que nunca antes han tenido contacto con la lectura o la escritura son capaces de aprender a leer por su cuenta. Las aplicaciones consistían en películas, juegos y programas de entrenamiento interactivo sobre el alfabeto.

El resultado, según ha explicado el director del laboratorio Multimedia del MIT Nicholas Negroponte, son sorprendentes: los niños no solo han aprendido el alfabeto y son capaces de deletrear palabras, sino que han “hackeado” el aparato para hacerlo funcionar a su gusto.

Los dispositivos, varias tabletas  Motorola Xoom provistas de un sistema de carga por energía solar, fueron entregados en cajas sin instrucciones en la aldea de Wonchi, a 70 kilómetros de Adis Abeba , y en la de Wolonchete, en el valle del Rift. Los niños, que no habían tenido contacto previo con materiales impresos o incluso señales de carretera, han utilizado las tabletas durante semanas.

“Pensé que los niños jugarían con las cajas”, asegura Negroponte. “A los cinco minutos, un niño no solo abrió la caja sino que encontró el botón de encendido. Al cabo de cinco días, estaban usando una media de 47 aplicaciones por niño. A las dos semanas, estaban cantando el abecedario en la aldea y a los cinco meses habían ‘hackeado’ el dispositivo Android”. “Algún idiota de nuestra organización”, explica Negroponte, “había deshabilitado la cámara y ellos encontraron la manera de hacerla funcionar y ‘hackearon’ Android”.

Para comprobar cómo evolucionaba la relación de los niños con las tabletas, los técnicos pasaban una vez a la semana por cada aldea para revisar el material y extraer las tarjetas de memoria. Con el paso de los meses las manejan sin ningún problema. “Los niños han personalizado completamente el escritorio”, asegura Ed McNierney, jefe técnico del proyecto, ” de modo que la tableta de cada uno tiene un aspecto diferente. Habíamos instalado software para prevenir eso”, confiesa, “y la manera en que trabajaron con ello es claramente el tipo de creatividad y de descubrimiento que creemos que es esencial para aprender”.

A pesar de los prometedores resultados, Negroponte se ha mostrado prudente respecto a las conclusiones del experimento y las posibilidades de estos dispositivos para ayudar a alfabetizar a estas aldeas. “Si es patrocinado”, asegura, “necesitaría continuar por otro año y medio o dos para tener una conclusión que la comunidad científica acepte. Tendríamos que empezar con otra aldea y empezar de cero”.

Desde que comenzara su andadura, el programa ha repartido alrededor de 3 millones de portátiles en 40 países. Los ordenadores se han repartido en colegios de Perú, Gaza, India o Kenia con buenos resultados, pero quedan muchos aspectos por limar. “¿Qué podemos hacer por estos 100 millones de niños de todo el mundo que no van a  la escuela?”,  se pregunta McNierney. “¿Podemos darles una herramienta para leer y aprender sin tener que darles colegios, profesores y libros de texto?”.

MARIO ALONSO PUIG, CIRUJANO

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. “Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro.  La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional.  Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”.  Hay que entrenar esa mente.

Tengo 48 años.  Nací y vivo en Madrid.  Estoy casado y tengo tres niños.  Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid.  Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia.  Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas.  Soy católico.  Acabo de publicar Madera Líder (Empresa Activa).

IMA SANCHÍS – 18/10/2004

-Más de 25 años ejerciendo de cirujano.  ¿Conclusión?

-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

-¿Psiconeuroinmunobiología?

-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

-¿De qué se trata?

-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

-¿Qué tipo de cambios?

-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

-¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?

-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

-¿Cambiar la mente a través del cuerpo?

-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
-¿Dice que no hay que ser razonable?

-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

-Exagera.

-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.

-Más recursos…

-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.

-¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?

-Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.

-¿Seguro que no exagera?

-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

-¿Hablamos de filosofía o de ciencia?

-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

-¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?

-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

-¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

-La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.

-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.

-Deme alguna pista.

-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.

-Ver lo que hay y aceptarlo.

-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

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