¿Debemos enmascarar nuestras emociones?

Sí y no.

En la entrevista con Cadena SER del pasado lunes, abordamos este “dilema”. Y digo dilema porque el de las emociones es quizás uno de los temas que suscitan mayor debate y sentimientos encontrados.

Sí debemos enmascarar las emociones cuando las consecuencias de expresarlas nos vayan a causar mayores problemas.  Me explico, si llego al trabajo y lo primero que hace mi jefe es gritarme por algún error cometido, mejor no replicarle.  Sería deseable esperar y en otro momento y desde la calma, pedirle que no me vuelva a gritar y menos en público.  Pedirle que si tiene alguna queja u observación me la dé en privado y de forma constructiva.  Puesto que estoy comprometido con mi trabajo y la empresa.

Sí debemos enmascararlas cuando se trata de nimiedades como observar como alguien se cuela en la fila del cine. No vale la pena descargar el disgusto en alguien que posiblemente “se haya despistado”.

No

No obstante, cuando la persona que te ha causado el agravio, es alguien importante: la pareja, un familiar o amistad, o alguien a quien admiras y respetas, sí deberías expresarle cómo te sientes.

Expresar las emociones no significa necesariamente explotar las emociones.  Éstas se pueden gestionar.  En las próximas semanas hablaremos en Cadena SER de las 4 emociones básicas y daremos pistas sobre cómo expresarlas de forma inteligente.

Aprovecho para recomendar un clásico de Daniel Goleman, “Inteligencia Emocional”.  Si os interesa el mundo de las emociones, de cómo aceptarlas y de cómo expresarlas, este libro es un “must” (de obligada lectura).

Espero que os gusten tanto el libro como el audio.